¿Sin ganas de leer mucho? Date una vuelta por el Tumblr de Su Nombre en Vano

Monday, May 9, 2011

La Hora De La Verdad: Cuando un Nóbel le dice sus verdades a un Cardenal

Para pocos es desconocido lo despreciable y cínico que es el Cardenal Juan Luis Cipriani especialmente cuando se trata de asuntos de derechos humanos y salud reproductiva, asuntos en los cuales el cardenal sigue los anquilosados lineamientos de la rama más conservadora de la iglesia católica (o sea, la que tiene la sartén por el mango). Y usando el poder que tiene como cardenal y máxima autoridad de la iglesia católica en el Perú, se da la libertad de ladrar a los cuatro vientos sus ideas, y así también, callar las que no le convienen. Y considerando lo cucufato que es el Perú, muy pocos medios o personajes se animan a decirle sus verdades.

Afortunadamente existe Mario Vargas Llosa.

En su última columna, Vargas Llosa le da con palo al cardenal Cipriani por apoyar abiertamente la candidatura de Keiko Fujimori, quien lleva en su carrera a la presidencia muchos de los mismos ideales y equipo técnico de su padre, quien purga una condena por violación de derechos humanos, entre otras cosas.

La hora de la verdad

Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, Los irrenunciables derechos humanos, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales.

Este primer párrafo es excelente. Vargas Llosa afirma su falta de creencia en Dios, sin que eso melle su amistad con quienes sí lo hacen, y a la vez le da un tremendo palazo a Cipriani. Sin embargo, me parece que Vargas Llosa pretende deslindar la "mala" iglesia católica de los católicos "buenos", los liberales, haciendo a Cipriani representar a los primeros. Sin embargo, si comparamos a Cipriani con Ratzinger, el lider absoluto de la iglesia, vemos que no andan muy lejos. Los católicos "buenos" de Vargas Llosa pasarían así a ser para la iglesia católicos mediocres, que no tienen a suficiente convicción que tiene Cipriani o los conservadores de esa misma camada para obedecer y vivir las enseñanzas de la iglesia católico.

Particularmente, creo que esos "católicos no practicantes" que podrían ser hipócritas a los ojos de Ratzinger y Cipriani, en generan son gente bastante agradable que no jode y vive su vida tranquila.

En su texto, desmiente que dijera jamás que "los derechos humanos son una cojudez" (palabrota peruana equivalente a la española gilipollez) y afirma que, en realidad, a quien aplicó tal grosería fue sólo a la Coordinadora de Derechos Humanos, una institución dirigida por una ex religiosa española, Pilar Coll, que durante los años de las grandes matanzas perpetradas por la dictadura fujimorista llevó a cabo una admirable campaña de denuncia de los crímenes, torturas y desapariciones que se cometían con el pretexto de la lucha contra Sendero Luminoso. (La Comisión de la Verdad, que presidió el ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Salomón Lerner, ha documentado estas atrocidades).

El cardenal Cipriani desmiente, además, que durante la dictadura hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que sólo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!

El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto, o, para el caso, contra quienes en esta segunda vuelta de las elecciones peruanas apoyamos a Ollanta Humala. Por ejemplo, por haberlo hecho yo, me ha amonestado de manera estentórea y nada menos que desde el púlpito de la catedral de Lima, durante un oficio. Me ha pedido "más seriedad" y ha clamado que cómo me atrevo a dar consejos por quién votar a los peruanos. El cardenal está nervioso y olvida que todavía hay libertad en el Perú y que cualquier ciudadano puede opinar sobre política sin pedirle permiso a él ni a nadie. (Claro que las cosas cambiarán si sale elegida la señora Fujimori, la candidata a la que él bendecía en aquel mismo oficio en el que me prohibía opinar).

Previamente Vargas Llosa había afirmado que tener que elegir a Keiko o Humala sería como elegir entre el cáncer y el sida. Lamentablemente las circunstancias obligarán a los votantes a hacerlo, y considerando lo vergonzoso que es el tropezarse con la misma piedra, puedo entender que Vargas Llosa le dé su apoyo a Humala, pues es evidente que lo hace con bastante asco. Lo siento, pero yo no puedo hacer eso. Yo aun tengo muy en cuenta lo que significa Humala. Si tuviera que votar lo haría viciado.

No sólo el arzobispo de Lima se excede en estos días de campaña y guerra sucia en el Perú. Una connotada fujimorista, también del Opus Dei, como monseñor Cipriani, Martha Chávez, ha amenazado públicamente al presidente del Poder Judicial, el doctor César San Martín, eminente jurista que presidió el Tribunal que condenó a 25 años de cárcel a Fujimori por crímenes contra los derechos humanos, con esta frase profética: "Tendrá que responder en su momento".

A veces a uno le entran dudas, pero siempre sale algo que confirma lo despreciable que es la gentita del Opus Dei.

Pero acaso lo más inquietante sean los intentos de purgar a los medios de comunicación, principalmente los canales de televisión, de periodistas independientes y probos, que se resisten a convertirse en propagandistas de la candidatura de la hija del ex dictador. El caso más sonado ha sido el de Patricia Montero, productora general, y José Jara, productor de un noticiero, ambos del Canal N, despedidos, según ha denunciado la primera de ellos, porque los directivos estimaron que habían "humanizado" al candidato Humala en los boletines (¿pretendían que lo animalizaran, más bien?). Estos despidos han provocado una verdadera tempestad de críticas, entre ellas de los más prestigiosos periodistas del propio Canal N, en defensa de sus colegas, y amenazas de renuncias masivas en caso de que continúe la caza de brujas. Lo cual parece haber paralizado por el momento el despido de la prestigiosa y experimentada periodista del Canal 4, Laura Puertas, a quien se reprocha también, por lo visto, padecer de total ineptitud para el servilismo.

Finalmente, una denuncia publicada el miércoles 4 de mayo en el diario La Primera, que dirige César Lévano, precisa que el gobierno, apoyado por empresarios mineros, habría encargado a los servicios de inteligencia del Estado un Plan Sábana, destinado a destruir la campaña de Ollanta Humala con los métodos delictuosos -espionaje telefónico, operaciones calumniosas y escandalosas filtradas a la prensa para minar su prestigio y el de su entorno familiar utilizando mercenarios y provocadores- con que, en 1990, el gobierno conspiró contra mí cuando yo fui candidato a la Presidencia. La denuncia proviene, al parecer, de militares y civiles del servicio de inteligencia indignados de que se los utilice para fines políticos ajenos a su misión específica.

Todo esto merece una reflexión. Si estas cosas comienzan a ocurrir ahora, en plena campaña electoral, ¿no es fácil imaginar lo que sucedería en el caso de que la señora Fujimori ganara las elecciones y la dictadura fuji-montesinista recuperara el poder oleada y sacramentada por los votos de los peruanos? Los periodistas decentes y responsables expulsados de sus puestos no serían cinco (también han sido despedidos tres de Radio Líder, Arequipa) sino decenas, y las radios, los canales y los periódicos convertidos, como lo estuvieron durante los ocho años de oprobio que vivió el Perú, en órganos de propaganda encargados de justificar todas las tropelías y tráficos del poder y de cubrir de injurias y calumnias a sus críticos. No sólo el doctor César San Martín sería víctima de su probidad y entereza magisterial. Todo el Poder Judicial se vería una vez más sometido a una criba implacable para apartar de sus cargos, o reducirlos a la total inoperancia, a los jueces que se resistieran a ser meros instrumentos dóciles del gobierno. Reparticiones públicas, Fuerzas Armadas, empresas privadas, serían, otra vez, incorporadas al sistema autoritario para que, de nuevo, el país entero quedara a merced del puñadito de forajidos que, entre los años 1990 y 2000, perpetró el más espectacular saqueo de las arcas públicas y los más horrendos crímenes contra los derechos humanos de nuestra historia.

Quienes quieren semejante futuro para el Perú no son muchos, pero sí son poderosos y, como están asustados con la perspectiva de que Humala gane las elecciones y cometa los desafueros y horrores de Hugo Chávez en Venezuela, están dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar el triunfo de Keiko Fujimori. Extraordinaria paradoja: con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo. ¡Y todo eso, en nombre de la libertad, de la democracia y del mercado libre!


Yo no creo que haya nada que le garantice al Perú que Humala no se hará también un fascista, con más salsa roja tal vez, pero fascista al fin y al cabo. Lo que entiendo sí, es que elegir a Keiko es legitimar todo lo que hizo el gobierno fujimorista durante los 90s. Humala tranquilamente podría hacerse del poder absoluto, bajo pretexto de que "el modelo anterior no ha funcionado, ahora vamos a hacer algo que funcionará, les guste o no".

En verdad, la disyuntiva que tiene por delante el Perú en las elecciones del 5 de junio próximo, es la de salvaguardar la imperfecta democracia política que tenemos desde hace 10 años y una política de mercado y de apertura al mundo que ha hecho crecer nuestra economía de manera notable, o volver a un régimen dictatorial que, guardando ciertas formas institucionales, restablecería en el gobierno a quienes, en complicidad con Fujimori y Montesinos, destruyeron el Estado de derecho, se enriquecieron cometiendo las más descaradas pillerías y durante ocho años perpetraron horrendos crímenes con el pretexto de combatir la subversión. A mi juicio en semejante disyuntiva la peor opción es Keiko Fujimori.

Ollanta Humala ha hecho un "Compromiso con el Pueblo Peruano" que conviene tener muy presente, no sólo a la hora de votar por él, sino sobre todo una vez que acceda al gobierno, para recordárselo cada vez que parezca apartarse de alguna de sus promesas. No habrá reelección. Se cumplirá con los tratados firmados, no habrá estatizaciones, se respetará el derecho de propiedad y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), la lucha contra la corrupción será implacable, habrá una política de apoyo social sostenida, sobre todo en los campos de la educación y la salud pública, para los sectores más desfavorecidos, así como estímulos y facilidades para la formalización de las empresas. El respeto al pluralismo informativo, a la independencia de la prensa y al derecho de crítica será total. Estos puntos han sido expresados, además, de viva voz, en las reuniones que ha celebrado el candidato con la confederación de empresarios y las asociaciones de prensa. Todo esto es perfectamente compatible con la democracia y con las políticas de mercado vigentes y tiende a perfeccionarlas, no a recortarlas ni menos suprimirlas. No sólo depende de la voluntad de Ollanta Humala que este compromiso se cumpla. Depende, sobre todo, de que quienes lo apoyemos en la elección del 5 de junio dejemos claro que es a estas políticas a las que damos nuestro apoyo y que nos mantendremos firmes exigiendo su cumplimento


Cabe agregar que a estas alturas aun existen quienes pretendan descalificar a Mario Vargas Llosa por una serie de razones que más parecen manotazos de ahogado del que no tiene más argumento que el ladrido rabioso. "Que Vargas Llosa es un español", cuando sus obras reflejan un profundo conocimiento y análisis del Perú. "Que Vargas Llosa es un neoliberal" cuando reconoce lo bueno del libre comercio, pero siempre antepone los derechos humanos a este, por ejemplo, al apoyar a Humala antes que a Keiko. "Que Vargas Llosa es un resentido contra Fujimori", cuando cualquiera con dos dedos de frente estaría resentido ante la corrupción que generó ese régimen. "Que Vargas Llosa no cree en Dios" cuando... esto no tengo siquiera que explicarlo.

6 comments:

  1. Tristes democracias las del cono sur en las que las alternativas son una peor que otra ...

    ReplyDelete
  2. Será como dicen, que todo pueblo se merece el gobernante (en este caso, las opciones) que tiene?

    ReplyDelete
  3. lo rescatable del neoliberalismo a ultranza de vargas llosa es que el kit viene completo, o sea incluye libertad de pensamiento, libertad de acción, libertad de identidad sexual entre otras; o sea no se agota en la temática estrictmente económica- empresarial a q la han restringido la mayoria de sus propugnadores en el Perú

    ReplyDelete
  4. De acuerdo. "La peor tradición de la iglesia" es a la vez su interpretación y manifestación más fiel y mejor alineada con el vaticano.

    ReplyDelete
  5. El asunto es que esa es *LA* tradición de *LA* iglesia según los católicos. El Papa es el representante de Cristo en la Tierra y por más que sea un conservador de la peor calaña, es la postura oficial.

    ReplyDelete
  6. Creo que cuando blogger se cayó, este comentario se perdió:

    Jaime Leonardo:
    "lo rescatable del neoliberalismo a ultranza de vargas llosa es que el kit viene completo, o sea incluye libertad de pensamiento, libertad de acción, libertad de identidad sexual entre otras; o sea no se agota en la temática estrictmente económica- empresarial a q la han restringido la mayoria de sus propugnadores en el Perú "

    A estas alturas, considerarse "liberal" especialmente en lo económico se ha convertido en poco menos que un insulto. Sin embargo, como dices, viene con un paquete más grande que por más que sus detractores digan lo que digan, ha sido clave en el desarrollo de esta parte del mundo.

    ReplyDelete

Blasfema libremente

"Que esté permitido a cada uno pensar como quiera; pero que nunca le esté permitido perjudicar por su manera de pensar" Barón D'Holbach
"Let everyone be permitted to think as he pleases; but never let him be permitted to injure others for their manner of thinking" Barón D'Holbach